El equipo argentino de surf adaptado se prepara para el mundial de la ISA en diciembre

El equipo nacional de surf adaptado solo sueña con una cosa: surfear las olas de La Jolla. A fin de año llega una nueva edición del “ISA World Adaptive Surfing Championship” en California y Argentina se prepara para llevar una delegación completa. Conversamos con Nicolás Gallegos, Pablo Martínez y la nueva incorporación del equipo, Luciano Llosa. Sus comienzos en el agua, los entrenamientos, las dificultades del deporte adaptado amateur, la familia argentina, su relación con el mar, y el sueño de dejar nuestra bandera en lo más alto.

En 2015 viajaron a California a representar a la Argentina en la primera edición del “ISA World Adaptive Surfing Championship”: Evelyn Gimeno, Nicolás Gallegos y Rodrigo Mairal. En 2016 se sumó al Equipo Pablo Martínez, surfista no vidente, también de Mar del Plata, y el año pasado compitieron Nicolás, Pablo y Rodrigo. En este último campeonato, Rodrigo Mairal y Pablo Martínez llegaron a segunda ronda y Nicolás Gallegos a semifinales, dejando a la Argentina entre los mejores 15 equipos del mundo y logrando la mejor actuación nacional de la historia.

Para la edición 2018, los argentinos planean llevar un equipo completo (representantes en las 8 categorías). El surf adaptado tiene ocho modalidades de competencia: Prone (discapacitados sin asistencia), Prone asistido (categoría para cuadripléjicos que requieren de ayuda y son impulsados hacia la ola), Wave Ski y Wave Ski Damas (con embarcaciones parecidas a los kayaks, amputados de piernas con prótesis, amputados de piernas sin prótesis, amputados de brazo y no videntes).

Llegar a California no es fácil, los sponsors casi no existen y los surfistas recurren a eventos, rifas y ayuda de donaciones para afrontar el valor de la inscripción y los gastos de traslado y estadía. Varios de los competidores necesitan viajar con un entrenador que los asista. Trabajan como un gran equipo y buscan ayudarse entre todos. Además de presupuesto para poder viajar a competir, es fundamental contar con apoyo e infraestructura a la hora de entrenar. Falta un gimnasio y una pileta funcional, también capacitaciones técnicas y un plan de competencia como equipo.

“El surfing adaptado en Argentina se basa en la autogestión ya que al no ser un deporte paraolímpico no cuenta con ayuda gubernamental en el aspecto económico. Para poder tener más roce internacional, además de las marcas que nos ayudan en ciertos eventos, necesitamos sponsors que colaboren de forma continua y nos permitan viajar a las competencias para tener roce internacional.” aporta Fernando Elichiribehety, más conocido como “Chiri”, entrenador y amigo de Pablo Martínez.

El surf adaptado es una modalidad dentro de este deporte practicado por personas que tienen alguna limitación física. Su historia es de aproximadamente 15 años, con representantes de la disciplina por diversos rincones del mundo. A nivel competición, en 2015 se realizó por primera vez el “ISA World Adaptive Surfing Championship”, donde más de 65 atletas de 17 países se reunieron en la ciudad de San Diego, dando un gran paso hacia la normalización de este deporte a nivel mundial. También durante el campeonato, se celebró un simposio cuyo objetivo fue compartir ideas y crear un plan de desarrollo. A principios de 2017 la “International Surfing Association” (ISA) presentó su declaración de intención al Comité Paraolímpico Internacional para que el deporte sea incluido en los Juegos Paraolímpicos de París 2024. Aplicaron 11 nuevos deportes y solo 6 fueron considerados para la segunda fase del proceso de solicitud. Lamentablemente el surf adaptado no fue incluido en esta ocasión, pero el comité de la ISA liderado por Fernando Aguerre, fiel impulsor de la misión, está comprometido a seguir trabajando en pos del objetivo.

Nuestros representantes

“Lo que más me gusta es que cuando entro al mar la discapacidad se queda en la arena”.

La relación de Nicolás Gallegos con el surfing empezó gracias a un amigo que lo desafío a entrar al mar solo con una tabla. Él nunca había visto a un surfista en silla de ruedas en Argentina, pero lo intentó y se enamoró del deporte. Pasaron ya algunos años desde ese día y hoy es uno de los principales representantes argentinos del surf adaptado.

Vive en Miramar, trabaja como empleado bancario y entrena mucho para alimentar su sueño de hacer crecer el deporte y lograr cada vez mejores resultados en competencias internacionales. Especialmente en el Mundial. Lo quiere ganar.
“Nada se compara con la gloria levantar tu bandera en un podio o en el desfile de un Mundial. Es un ambiente increíble y aprendemos mucho viendo cómo se resuelven adaptaciones de distintas limitaciones, de surfear con surfistas adaptados de un nivel altísimo, de convivir y contar nuestras historias de vida. Hay historias increíbles, el ser humano puede recuperarse de situaciones muy extremas y reinventarse”.

“Creo que el deporte tiene la potencia de comunicarles a las personas con discapacidad que existe una nueva oportunidad. Ataca los prejuicios. Nosotros como equipo elegimos el camino de romper prejuicios, de animarnos a combatir los miedos.”
En 2016 fue la primera vez que Pablo Martínez salía del país y se subía a un avión. También que iba a un Mundial. Hace algunos años, una profesora de la facultad (estudia kinesiología) le habló del surfing adaptado mientras conversaban sobre posibles temas para su tesina. Así arrancó el camino que lo llevará este diciembre a competir en su tercer mundial en California.

“Me gusta pensar que las olas no son otra cosa que inclinaciones, inclinaciones hacia un bienestar que no veníamos teniendo. Y es lo que hace que el surf nos haga crecer interiormente. Cuando digo que el mar es como un terapeuta, lo digo porque cuando vamos al mar, hay veces que está bravo, a veces calmo, a veces espectacular. Son los humores del mar. Y vos cada vez que te metés salís seguro con un estado de ánimo distinto. Hay ocasiones en las que vamos y hay que luchar mucho y salimos cansados, hay veces que salimos tranquilos, reflexivos y en otras oportunidades salimos con muchas ganas de reír. Todo eso lo hace el mar. Nos motiva. Y si cada vez que surfeamos podemos motivar a alguien más a animarse a hacer algo en la vida, para mí ese es el gran premio”

Lo de Luciano Llosa fue puro efecto contagio. El marplatense, abogado de profesión, leyó una nota que le hicieron a Nicolás Gallegos en el diario “La Nación” y le escribió un mensaje por Facebook. Nicolás lo invitó a surfear con él ese mismo fin de semana y después de esa metida el surf adaptado ganó un nuevo adepto.

Sobre ese día cuenta Nicolás: “a la tarde en mi casa miramos las imágenes de la GoPro con Luciano y cada vez que nos tirábamos en una ola se le dibujaba la sonrisa automáticamente. Los portugueses dicen que “el surf adaptado es una fábrica de sonrisas”; y no se equivocan”.
Como Nicolás, Luciano, también está en silla de ruedas. Entrena junto a Lucas Rubiño con el objetivo de competir este fin de año en el Mundial. En el mar reencontró la libertad, y un lugar donde se siente igual a todos.

“El otro día estaba en el agua y un chico me gritó “¡Ponete la pita en el pie que te vas a lastimar!”, porque yo tenía la pita agarrada al brazo. “No puedo, porque no siento las piernas” le respondí. Pobre, se quería morir, no paró de ayudarme en toda la sesión y me sirvió un montón. No se había dado cuenta, es que en el agua somos todos iguales, y eso es lo que más me gusta.”

Nota por Sofía Cash

Fotos International Surfing Association

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