¿Fin de una era? Gabriel Medina y el mensaje que sacude su histórica relación con Johnny Cabianca

En el surf profesional, las grandes alianzas no se rompen en silencio. Se transforman.

Y el mensaje que publicó recientemente Gabriel Medina encendió una pregunta inevitable: ¿estamos ante el fin de su histórica etapa junto a Johnny Cabianca?

“Algunos ciclos llegan a su fin… Nos apegamos, intentamos sostener, pero aprendemos a dejar espacio para lo nuevo.”

La frase apareció en sus stories justo después de que se lo viera surfeando con tablas de Channel Islands Surfboards, algo inusual para quien construyó toda su carrera en la élite con diseños Cabianca.

No hubo comunicado. No hubo anuncio oficial. Pero el contexto pesa.

Una sociedad que marcó una generación

La relación entre Medina y Johnny Cabianca no fue circunstancial. Fue estructural.

Con tablas Cabianca, el brasileño conquistó:

  • Tres títulos mundiales (2014, 2018 y 2021).

  • Más de 18 victorias en el Championship Tour.

  • Una medalla olímpica en los Juegos de París 2024 (Tahití).

  • Actuaciones históricas en escenarios como Pipeline.

En el surf de alto rendimiento, el vínculo surfista–shaper es una sociedad técnica y emocional. Ajustes milimétricos, confianza absoluta y evolución constante.

Por eso, cualquier cambio no sería menor.

¿Nuevo ciclo antes del regreso al CT?

Medina está confirmado para el Championship Tour 2026 tras superar una lesión de hombro en 2025. Si el mensaje anticipa un cambio real, no sería solo una cuestión de tablas: sería el inicio de una nueva etapa competitiva.

Cambiar de shaper después de haber sido campeón mundial y medallista olímpico con el mismo equipo sería uno de los movimientos más relevantes del mercado de tablas en los últimos años.

Por ahora, no hay confirmación oficial.

Pero cuando un tres veces campeón del mundo y medallista olímpico habla de “fin de ciclos”, el surf escucha.

Si se confirma, no será solo un cambio de tablas. Será el cierre de una de las sociedades más exitosas del surf moderno.

Y en el alto rendimiento, cuando se cierra una era, comienza otra que puede redefinirlo todo.