Chloë Calmon publicó un video para dar su versión de la polémica con la italiana Ginger Caimi, ocurrida durante una batería del ISA World Longboard Championship en El Salvador. La brasileña aceptó que cometió una interferencia en la disputa por la primera ola, pero negó que hubiera contacto físico entre las deportistas o un choque entre sus tablas.
La versión de Chloë Calmon
En su descargo, Calmon explicó que la disputa por esa primera ola fue una situación habitual de competencia y reconoció su error: “Cometí un error al entrar en esa primera ola y fui penalizada con una interferencia”.
La brasileña fue clara sobre la decisión de los jueces: “La interferencia fue justa y merecía esa sanción”. También señaló que, pese a competir con una sola nota válida después de la penalidad, logró avanzar de ronda.
Sobre el punto central de la controversia, Calmon sostuvo: “Aunque el video muestra que estábamos cerca, no hubo contacto físico ni nuestras tablas chocaron”.
Además, dijo que la versión que se hizo pública no coincide con lo que vivió. Afirmó que fue seguida e intimidada por el padre y entrenador de Caimi, que ambos la difamaron en redes y que recibió ataques personales sin haber tenido antes la oportunidad de defenderse ni contar su lado de la historia.
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La versión de Ginger Caimi
La publicación de Calmon responde al posteo que Caimi hizo después de la batería. La italiana sostuvo que la interferencia le provocó una lesión en el brazo y que no pudo volver a remar, ponerse de pie sobre la tabla ni recuperar la concentración. También cuestionó el comportamiento de Calmon al terminar la manga.
La interferencia fue confirmada por la International Surfing Association: el organismo informó que, en la disputa por la prioridad inicial, se sancionó una interferencia sin prioridad contra Calmon. La ISA no se expidió públicamente sobre las acusaciones personales posteriores.
Foto de portada: ISA – Pablo Franco