El 2025 de Lucía Indurain: reconstrucción, resultados y una nueva base para lo que viene

El 2025 de Lucía Indurain combinó momentos de dificultad, un 14° puesto en el Mundial ISA y podios en el ALAS Global Tour que marcaron un cambio en su temporada.

El 2025 no fue un año lineal para la surfista de Roxy Argentina, Lucía Indurain. Fue un año de desgaste, de replanteos y de aprendizaje. Un recorrido que empezó con dudas y terminó con claridad. Un proceso que ella misma resume en una frase que apareció en el momento justo: “El que no sufre no avanza.”

El inicio de temporada fue complejo. Los resultados no acompañaban y el bloqueo en competencia empezó a pesar más de lo esperado. Durante varios meses, Lucía sintió que su surfing no fluía y que la motivación no era la misma. La presión del calendario, la acumulación de eventos y la frustración por no poder mostrar su nivel la llevaron a un punto bajo.

“Sentí que toqué fondo mentalmente, como hacía tiempo no me pasaba”, reconoce. Ese momento, lejos de ser un cierre, terminó siendo un punto de inflexión. Le permitió frenar, revisar y entender qué necesitaba cambiar. El aprendizaje fue claro: sin disfrute no hay rendimiento que se sostenga. “No perder el disfrute es más importante que cualquier resultado”, resume hoy.

Dentro de ese proceso, el Mundial ISA en El Salvador ocupó un lugar importante. Lucía llegó al evento con poca motivación y con la sensación de estar trabada en su competencia. “Llegué al Mundial sin ganas de seguir el año de eventos. Estaba trabada y muy bajoneada”, cuenta. Sin embargo, algo cambió durante esos días. El evento le permitió reencontrarse con el sentido de competir y recuperar sensaciones que habían quedado atrás.

Finalizó 14ª en el Mundial ISA, pero más allá del puesto, lo relevante fue la forma en que volvió a encarar los heats. “El Mundial me devolvió la razón por la que compito. Volví a disfrutar y a ser feliz.” Desde ese momento, el enfoque cambió. La exigencia dejó de ser una carga y volvió a transformarse en desafío.

En la segunda parte del año, esa transformación empezó a reflejarse en el agua. Lucía sintió una evolución concreta en su toma de decisiones, en la lectura de condiciones y, sobre todo, en la confianza para esperar y elegir olas. “Entendí que nivel es lo que más tengo. Solo tengo que confiar en mí y agarrar olas.” Esa convicción le dio mayor estabilidad competitiva y le permitió sostener el rendimiento incluso cuando las condiciones no eran ideales. “Sé que puedo convertir olas malas en buenos scores.”

Los resultados acompañaron ese cambio interno. En el ALAS Global Tour, Lucía Indurain cerró el año con un 3° puesto en Guatemala y un 2° puesto en las Finales Globales en El Salvador, actuaciones que confirmaron una mayor solidez dentro del circuito regional. No fueron hechos aislados, sino consecuencia de un proceso de ajuste mental y técnico que había comenzado meses atrás.

El 2025 también dejó un logro personal significativo fuera del agua: la compra de su casa. “Comprar mi casa fue el mejor triunfo de mi vida”, afirma sin dudar. Ese paso representó estabilidad y crecimiento, pero también coincidió con algo más profundo: volver a sentirse ella misma. “Volver a ser yo en mi 100% de esencia fue algo que había perdido.” Esa recuperación personal terminó siendo tan importante como cualquier resultado deportivo.

Nada de ese recorrido fue en soledad. El apoyo de su mamá, de sus amigos y de su equipo fue determinante, especialmente durante los meses más difíciles. “Me apoyé muchísimo en mi mamá y en mis amigos. Hubo meses muy oscuros y ellos estuvieron siempre.” Ese sostén permitió atravesar el tramo más complejo del año y construir la base del cierre que llegó después.

Con el calendario terminado, Lucía Indurain necesita volver a casa, bajar la intensidad y recuperar equilibrio. Desconectarse del ritmo competitivo para volver a empezar desde un lugar más estable. Pero hay algo que permanece constante y que sigue funcionando como motor: representar a Argentina. “Representar a Argentina siempre me genera una ilusión extra.” El Mundial, los Panamericanos y los eventos bajo la bandera nacional continúan siendo un objetivo central dentro de su carrera.

El 2025 para Lucía Indurain fue un año de reconstrucción. No estuvo marcado por un único resultado, sino por un proceso que le permitió reencontrarse con su surfing y con su esencia. Una base más clara, más consciente y más sólida para lo que viene en 2026.

Foto: ISA – Pablo Jimenez