Durante más de tres décadas, Shane Dorian fue sinónimo de poder, compromiso y respeto dentro del surf mundial. Competidor del Championship Tour en los años 90, referente absoluto del big wave surfing y pieza clave en la evolución de olas como Jaws (Peʻahi), Dorian construyó una carrera marcada por la exigencia física extrema y una conexión profunda con el océano.
Hoy, lejos de las competencias pero todavía profundamente ligado al mar, enfrenta otro desafío: cómo seguir surfeando bien con el paso del tiempo. Y es desde ese lugar —el de la experiencia, las lesiones y la madurez— que viene compartiendo una reflexión que resonó fuerte dentro de la comunidad surf.
El tiempo pasa. El cuerpo cambia.
Y para muchos surfistas, la gran pregunta ya no es cómo surfear mejor, sino cómo seguir surfeando.
“Surfear toda la vida requiere algo más que tiempo en el agua”
En una serie de publicaciones recientes, Dorian fue directo y honesto. Reconoció que el surf le dio todo: identidad, amistades y una forma de entender el mundo. Pero también dejó claro que mantenerse activo en el agua año tras año exigió mucho más que sumar horas de surf.
Entrenamiento físico específico, largos procesos de rehabilitación tras lesiones y un cambio profundo en la manera de cuidar el cuerpo se volvieron fundamentales en su rutina diaria. Especialmente después de décadas enfrentando olas grandes, caídas violentas y un nivel de exigencia que pocos experimentan.
Más allá del agua: entrenar para durar
Con el paso de los años, Dorian entendió algo que hoy transmite con claridad: el surf no se sostiene solo desde el mar. La fuerza, la movilidad, la prevención de lesiones y la recuperación son partes inseparables del acto de surfear, sobre todo cuando el cuerpo ya no responde igual que a los 20.
Ese aprendizaje no llegó de golpe. Fue el resultado de golpes, pausas obligadas, reconstrucciones físicas y una mirada más consciente sobre la longevidad.
Un programa pensado para la vida, no para el ego
A partir de esa experiencia, Shane anunció el lanzamiento de su programa de entrenamiento online, enfocado en hombres de 40 y 50 años que buscan volver a sentirse fuertes, capaces y funcionales.
Lejos de los modelos tradicionales de fitness, su propuesta no apunta a lo estético ni al alto rendimiento competitivo. El foco está en otro lugar: estar en forma para la vida y para el surf, dentro y fuera del agua.
El programa está limitado a un grupo reducido de participantes y busca acompañar procesos reales: recuperar confianza en el cuerpo, entrenar con inteligencia y sostener una relación saludable con el movimiento a largo plazo.
Un mensaje que atraviesa generaciones
El anuncio generó una fuerte identificación dentro de la comunidad surf. Porque habla de una realidad cada vez más común: surfistas que ya no compiten, pero que no están dispuestos a dejar el mar.
En ese sentido, el mensaje de Shane Dorian funciona tanto como invitación como advertencia: si queremos surfear durante décadas, el entrenamiento y el cuidado del cuerpo tienen que ser parte del surf.
No como una obligación externa, sino como una forma más de respeto por el océano… y por uno mismo.