Jordy Smith vuelve a Durban y vive una de las mejores sesiones de surf de su vida

Jordy Smith está de vuelta en su ciudad. Y a veces, eso es todo lo que hace falta para que ocurra algo especial. Sin ruido externo, sin presión y lejos de la lógica de la competencia, Jordy volvió a entrar al mar como lo hizo tantas veces antes de convertirse en uno de los surfistas más influyentes del mundo.

La sesión arrancó en la oscuridad. Jordy Smith remó solo, escuchando el océano despertar y leyendo cada movimiento del mar con la calma que solo da la familiaridad. La primera hora fue de silencio absoluto: foco total, decisiones limpias y tubos que aparecieron cuando todo estaba alineado.

Con el correr de la mañana, el escenario cambió. Aparecieron los amigos, las primeras charlas del día y esas miradas cómplices que no necesitan explicación. Para Jordy SmithJordy Smith, el surf dejó de ser un acto individual y pasó a ser compartido, como en los viejos tiempos. Olas increíbles, risas en el canal y esa sensación difícil de describir que solo aparece cuando uno está realmente en casa.

No hubo jueces, ni ranking, ni expectativas externas.

No hubo escenario armado ni cámaras buscando espectáculo.

Solo Jordy Smith surfeando por el simple hecho de surfear.

Volver a su ciudad también fue volver al origen. A los lugares y personas que formaron al surfista que es hoy. Para Jordy Smith, estas sesiones funcionan como recordatorio: por qué empezó, qué lo conecta con el mar y por qué, incluso después de una carrera entera al más alto nivel, el surfing sigue siendo un refugio.

Sesiones así no pasan todos los días.

Y cuando Jordy Smith las vive, se nota.

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