Kilómetros de arena, viento constante y un silencio absoluto. Así empieza “Orienta”, el último proyecto del surfista portugués Miguel Blanco, filmado en una remota isla de África.
Durante 12 días, la misión fue clara: buscar olas. Pero el camino no fue fácil. Entre polvo, condiciones adversas y largas jornadas sin resultados, el viaje parecía más una prueba de paciencia que una búsqueda con recompensa asegurada.
Hasta que todo cambió.
Cuando ya no quedaban muchas expectativas, y sin mapas ni referencias claras, una situación inesperada terminó marcando el rumbo. Un par de burros, en medio de la nada, los guiaron hacia una derecha perfecta que rompía sola, sin nadie en el agua.
Sin crowd. Sin señales. Solo instinto.
Ese momento resume el espíritu de “Orienta”: un viaje donde el surf es apenas una parte de algo más grande. La exploración, la conexión con el entorno y el encuentro con lo desconocido toman protagonismo en un film que mezcla sesiones sólidas con una narrativa más profunda.
Además de las olas, el proyecto incorpora una historia de ficción inspirada en el lugar, sumando elementos de la cultura local y los paisajes africanos a una experiencia que va más allá del surf tradicional.
Miguel Blanco surfea durante toda la película con una twin fin 5’8 Eco Board, en un enfoque más libre y experimental, acompañado por un equipo que apuesta por una estética cuidada y una edición que refuerza el concepto del viaje.
Filmado por Timmy Toes, editado por Manel Geada y producido por Planeta Azul Eco, “Orienta” se posiciona como uno de esos proyectos que no buscan solo mostrar olas perfectas, sino contar una historia.
Porque a veces, las mejores direcciones no vienen de un mapa.